La escritora canadiense Margaret Atwood fue investida doctora honoris causa por la Universidad de Granada durante una ceremonia en la que advirtió sobre el debilitamiento de las humanidades, la censura, el uso de la inteligencia artificial en la educación y las tensiones globales actuales. En su intervención, la autora planteó que el pensamiento crítico y la alfabetización están en riesgo en un contexto de aceleración tecnológica y crisis política global, y cuestionó el rumbo educativo que se impone a las nuevas generaciones.
Margaret Atwood: la defensa de las humanidades frente al silencio del pensamiento
Margaret Atwood centró su discurso en la creciente desvalorización de las humanidades dentro de los sistemas educativos globales. Para Atwood, disciplinas como la literatura, la filosofía o la historia están siendo desplazadas bajo criterios de productividad económica, lo que, advirtió, debilita la capacidad colectiva de análisis crítico.
En su intervención afirmó que el pensamiento humano requiere tiempo, formación y contacto con el conocimiento histórico. “Una sociedad que ya no puede pensar con claridad se dirige al precipicio”, señaló, en referencia a los riesgos de abandonar la reflexión crítica en favor de la inmediatez tecnológica.
La autora también expresó su preocupación por el uso de la inteligencia artificial en entornos educativos, señalando que muchos estudiantes recurren a estas herramientas para evitar el proceso de escritura y aprendizaje. Para la escritora canadiense, este fenómeno no solo modifica la forma de estudiar, sino que altera la relación entre conocimiento y responsabilidad intelectual.
Asimismo, la escritora vinculó estas transformaciones con un contexto global marcado por tensiones políticas, guerras y reconfiguraciones del orden internacional. En ese escenario, planteó incluso la posibilidad de que países con fuerte tradición cultural y educativa puedan convertirse en refugios del conocimiento.
Durante el acto académico también fue presentada por la profesora Mercedes Díaz Dueñas, quien destacó su compromiso con causas sociales y su defensa de la libertad de expresión como principio inseparable de la justicia.
Atwood, cuya obra ha visibilizado las estructuras patriarcales y las violencias de género a través de la literatura, ha convertido la palabra en un espacio de denuncia, memoria y cuestionamiento de los sistemas de poder que históricamente han excluido las voces de las mujeres.
La escritora concluyó su intervención reafirmando la importancia de la autoría humana frente a la automatización del pensamiento, insistiendo en que la escritura sigue siendo un acto profundamente humano.
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