El Ejército sudanés informó que este sábado recuperó la ciudad de Bara, en el estado de Kordofán del Norte, con el apoyo de fuerzas aliadas. Tras la retirada de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), cientos de civiles salieron a las calles para recibir a los soldados entre cánticos, aplausos y celebraciones. La recuperación de esta ciudad, considerada un nodo estratégico para las comunicaciones en el centro de Sudán, fue anunciada por el gobernador de Darfur, Minni Arko Minnawi, quien también afirmó que las localidades de Umm Garfa, Umm Sayala y Jabra Al-Sheikh volvieron a quedar bajo el control de las fuerzas gubernamentales.
Los videos difundidos en redes sociales muestran a habitantes vitoreando a los militares y celebrando el fin del control de las RSF sobre una ciudad considerada estratégica por su ubicación en el centro de Sudán. Aunque estos videos reflejan el alivio de una parte de la población, varios de ellos no han podido ser verificados de manera independiente debido a las restricciones de acceso que persisten para periodistas y organismos internacionales en las zonas de combate.
El gobernador Minnawi afirmó que las fuerzas gubernamentales, junto con las Fuerzas Conjuntas y grupos de la denominada Resistencia Popular, lograron romper las líneas defensivas de las RSF tras una serie de operaciones militares.
Un punto estratégico en el centro del conflicto
La recuperación de Bara representa un importante cambio en el mapa militar de Kordofán del Norte. La ciudad constituye un nodo clave para las comunicaciones y las rutas de abastecimiento hacia distintas regiones del centro de Sudán, por lo que su control tiene un valor estratégico para ambos bandos.
En un comunicado difundido en Facebook, Minni Arko Minnawi aseguró que las fuerzas aliadas también retomaron Umm Garfa, Umm Sayala y Jabra Al-Sheikh. El gobernador sostuvo que las RSF sufrieron importantes pérdidas humanas y materiales durante la ofensiva y afirmó que las operaciones continuarán en otras zonas bajo control del grupo paramilitar.
«Lo que se ha logrado hoy no es el final de la batalla, sino el comienzo de una nueva fase de acción decisiva», expresó Minnawi, dejando claro que el ejército considera esta recuperación como parte de una campaña militar más amplia para recuperar territorios ocupados por las RSF.
La celebración de Bara refleja el agotamiento de una población golpeada por la guerra
Las escenas de júbilo registradas en Bara no solo representan una victoria militar, sino también el profundo desgaste de una población que durante meses vivió bajo la incertidumbre del conflicto. Para muchos habitantes, la salida de las RSF significa la esperanza de recuperar cierta normalidad tras meses marcados por el miedo, las limitaciones para desplazarse y el deterioro de las condiciones de vida.
Desde el estallido de la guerra en abril de 2023, millones de sudaneses han quedado atrapados entre dos fuerzas armadas enfrentadas por el control político y militar del país. Las Fuerzas de Apoyo Rápido, surgidas de las antiguas milicias Janjaweed que actuaron en Darfur durante la década de 2000, han sido señaladas por organizaciones internacionales por ejecuciones extrajudiciales, violencia sexual, desplazamientos forzados y genocidio.
Aunque el ejército sudanés ha recuperado posiciones en distintas regiones durante los últimos meses, organizaciones de derechos humanos también han insistido en que todas las partes involucradas en el conflicto deben respetar el derecho internacional humanitario y garantizar la protección de la población civil, principal víctima de una guerra que ha devastado ciudades enteras.
Una crisis humanitaria que sigue agravándose
Los avances anunciados en Bara ocurrieron apenas un día después de que las autoridades sudanesas informaran la recuperación de la zona de Burbur, al sur de El-Obeid, tras un ataque atribuido a las RSF que dejó al menos quince civiles muertos y siete heridos.
Kordofán del Norte continúa siendo uno de los principales escenarios de combate. La ciudad de El-Obeid ha sufrido repetidos ataques con drones dirigidos contra la principal central eléctrica, depósitos de combustible y otras infraestructuras civiles, afectando gravemente el suministro de servicios esenciales para miles de personas.
De acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas, la guerra ha provocado la muerte de decenas de miles de personas y el desplazamiento de casi 13 millones de habitantes, consolidándose como una de las peores crisis humanitarias del mundo. Millones de familias enfrentan inseguridad alimentaria extrema, escasez de medicamentos y dificultades para acceder a ayuda humanitaria debido a los constantes enfrentamientos.
Mientras tanto, la comunidad internacional continúa denunciando graves violaciones a los derechos humanos y posibles crímenes de guerra cometidos durante el conflicto. Las investigaciones impulsadas por organismos internacionales buscan documentar los abusos sufridos por la población civil y sentar las bases para futuros procesos de rendición de cuentas.
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