Un fuerte terremoto en el Tíbet de magnitud 7 sacudió la noche del jueves 22 de octubre de 2026 el condado de Baqen, ubicado en la prefectura de Nagqu, al norte del Tíbet, región autónoma administrada por China. El sismo dejó al menos 16 personas muertas y 54 heridas, según un balance preliminar difundido por la agencia estatal Xinhua. Además, provocó daños en 339 viviendas, deslizamientos de tierra e interrupciones en el suministro eléctrico y las comunicaciones de varias localidades.
El Centro de Redes Sismológicas de China (CENC) informó que el temblor ocurrió a las 22:33 horas, tiempo local, a una profundidad de 10 kilómetros. Su epicentro se situó en el municipio de Maru, aproximadamente 400 kilómetros al noreste de Lhasa, capital tibetana. La escasa profundidad del seísmo contribuyó a que las sacudidas se percibieran con intensidad en las comunidades cercanas.
Terremoto en el Tíbet afecta comunidades montañosas de difícil acceso
El condado de Baqen se encuentra cerca del límite con la provincia china de Qinghai, en una zona de la meseta tibetana donde la población vive dispersa y depende principalmente de la ganadería. La altitud supera los 4.500 metros y alcanza aproximadamente 4.800 metros cerca del epicentro, por lo que las bajas temperaturas, la menor disponibilidad de oxígeno y las grandes distancias dificultan las operaciones de emergencia.
El terremoto en el Tíbet obligó a numerosas familias a abandonar sus viviendas durante la noche por temor a nuevos derrumbes. Un residente de Baqen relató al Diario del Tíbet que despertó al escuchar cómo crujían los muebles y las estructuras de madera, antes de ayudar a su padre de edad avanzada a salir de la casa.
«De repente se oyó un estruendo, como si cientos de yaks corrieran a la vez», relató un habitante de Baqen al Diario del Tíbet.
Más de 1.600 personas participan en las labores de rescate
Las autoridades chinas movilizaron a más de 1.600 personas, junto con equipos de bomberos y efectivos de la Policía Armada, para atender a las comunidades afectadas. Durante la madrugada comenzaron a distribuir tiendas de campaña, mantas, camas plegables, ropa de abrigo y generadores eléctricos. El Ministerio de Gestión de Emergencias elevó la respuesta nacional del nivel cuatro al tres y ordenó utilizar un dron para reconocer las zonas dañadas.
De acuerdo con CCTV, hasta las 7:00 horas del viernes se habían registrado 413 réplicas, de las cuales 20 alcanzaron una magnitud igual o superior a 3. La más intensa fue de 4,3, lo que mantiene el riesgo de nuevos desprendimientos y daños en construcciones debilitadas.
El terremoto en el Tíbet es el más potente registrado desde el 7 de enero de 2025, cuando un temblor de magnitud 6,8 provocó 126 muertes y 188 personas heridas en el condado de Tingri.
Restricciones a la prensa dificultan verificar los daños en el Tíbet
Las consecuencias del terremoto en el Tíbet también plantean interrogantes sobre el acceso a información independiente. China mantiene restricciones especiales para el ingreso de periodistas extranjeros a la región, quienes necesitan autorizaciones específicas y suelen enfrentar limitaciones para desplazarse o entrevistar libremente a residentes.
Estas medidas dificultan contrastar los balances oficiales sobre víctimas, daños y distribución de ayuda humanitaria. Por ello, gran parte de la información disponible procede de medios estatales como Xinhua y CCTV, sin que exista suficiente acceso independiente para comprobar las condiciones de todas las comunidades afectadas.
La emergencia exige garantizar asistencia médica, refugios seguros y suministros esenciales, especialmente para las familias de localidades aisladas, las mujeres, la infancia y las personas mayores. Sin embargo, la protección de la población también requiere transparencia y mecanismos que permitan documentar las necesidades de quienes no pueden acceder fácilmente a los servicios de emergencia.
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