La periodista libanesa Amal Khalil, reportera del diario Al Akhbar, fue asesinada este miércoles 22 de abril de 2026 en un ataque aéreo israelí en la localidad de At Tiri, al sur de Líbano, mientras cubría la escalada del conflicto en la región. En el mismo ataque resultó herida su colega, la periodista independiente Zeinab Faraj. Khalil murió horas después, tras permanecer atrapada bajo los escombros debido a obstrucción en las labores de rescate.
¿Quién era Amal Khalil?
Amal Khalil fue una periodista libanesa, nacida en 1984 en Baysariyyeh, al sur del Líbano. Con más de dos décadas de trayectoria, trabajó para el medio Al Akhbar desde la guerra de 2006, cubriendo de manera constante la realidad del sur del país.
Se había consolidado como una de las voces que narraban desde el terreno el impacto de los bombardeos en el sur del Líbano. Como corresponsal, Amal Khalil documentaba la destrucción de viviendas, el desplazamiento forzado y la vida cotidiana de comunidades que viven bajo constante amenaza. Su último reportaje abordó estas demoliciones de viviendas en aldeas libanesas donde había presencia de tropas israelíes.
The Public Source, Khalil explicó que su labor periodística tenía como objetivo resaltar la resiliencia de estas comunidades y cuestionar narrativas oficiales:
“Desmonto la narrativa del enemigo de que solo atacan objetivos militares, mostrando pruebas de que bombardean casas, granjas y matan niños. A través de mi trabajo, he intentado solidarizarme con estas personas, la gente de esta tierra”.- Amal Khalil
Rescate, obstrucción y asesinato
Según autoridades libanesas, Amal Khalil fue perseguida y asesinada por fuerzas israelíes mientras cubría ataques en el sur del Líbano junto a su colega Zeinab Faraj.
Durante la cobertura, un vehículo que circulaba delante del suyo fue atacado, causando la muerte de sus ocupantes. Tras este hecho, Khalil y Faraj se refugiaron en una casa cercana, donde quedaron atrapadas sin posibilidad de evacuar.
Desde el lugar, Khalil logró comunicarse con sus editores y familiares, lo que permitió que el incidente se difundiera rápidamente.
El presidente Joseph Aoun solicitó la intervención de la Cruz Roja, en coordinación con el ejército y la ONU, para organizar su rescate. Sin embargo, la operación se vio obstaculizada por la persistencia de ataques en la zona.
Horas después, la vivienda donde se refugiaban fue bombardeada, y se perdió todo contacto con las periodistas. El ejército libanés acusó a Israel de impedir las labores de rescate.
Finalmente, la Cruz Roja obtuvo acceso limitado al área. Bajo fuego, los rescatistas lograron evacuar a Zeinab Faraj, gravemente herida, pero se vieron obligados a retirarse sin poder localizar a Khalil.
Tras varias horas, los equipos de emergencia regresaron al lugar y confirmaron el hallazgo del cuerpo de Amal Khalil.
El asesinato de Amal Khalil como posible crimen de guerra
El ataque ocurrió en una zona habitada por civiles y contra un espacio donde periodistas se habían refugiado tras un primer bombardeo, lo que ha generado denuncias sobre violaciones al derecho internacional humanitario.
De acuerdo con autoridades libanesas, el ataque podría constituir un “doble bombardeo”, una práctica denunciada en conflictos armados por su impacto en civiles y equipos de rescate. Además, se reportó que ambulancias fueron atacadas durante las labores de evacuación.
El ministro de Información del Líbano, Paul Morcos, calificó el asesinato de Amal Khalil como una “violación flagrante del derecho internacional” y un crimen de guerra. Por su parte, el primer ministro Nawaf Salam denunció que los ataques contra periodistas no son hechos aislados, sino parte de un patrón preocupante.
El ejército israelí confirmó el ataque, argumentando que sus fuerzas actuaron contra supuestos objetivos vinculados a Hezbolá, pero negó haber atacado deliberadamente a periodistas o impedir rescates. Hasta ahora, no se han presentado pruebas públicas que sustenten estas afirmaciones.
Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas han exigido investigaciones independientes, señalando que el caso de Amal Khalil podría constituir un crimen de guerra.
Mujeres periodistas en guerra: riesgos y resistencia
El asesinato de Amal Khalil ocurre en un contexto donde las mujeres periodistas enfrentan riesgos diferenciados en zonas de conflicto: violencia directa, precariedad laboral y deslegitimación de su trabajo.
A pesar de ello, mujeres como Amal Khalil han sido fundamentales para documentar dimensiones de la guerra que suelen quedar fuera de las narrativas oficiales, especialmente el impacto en la vida cotidiana, en las familias y en las comunidades desplazadas.
Amal Khalil llevaba años cubriendo el sur del Líbano, incluso tras haber recibido amenazas. Según informes, en 2024 recibió mensajes intimidatorios que advertían sobre su localización y riesgo de muerte.
«Sabemos dónde estás y te encontraremos cuando llegue el momento. (…) Te sugiero que huyas a Qatar o a algún otro lugar si quieres conservar tu vida».
El ataque contra Khalil ocurrió pese a un frágil alto el fuego en la región, el cual había sido vulnerado tanto por Israel como por Hezbolá. Su trabajo reflejaba un compromiso con las historias de quienes permanecen en territorios bajo ataque.
Nombrar a Amal Khalil: memoria, verdad y exigencia de justicia
La muerte de Amal Khalil eleva a nueve el número de periodistas asesinados en Líbano en lo que va de 2026, en un contexto marcado por la intensificación del conflicto y la falta de rendición de cuentas.
Nombrar a Amal Khalil es reconocer su trabajo, su historia y su compromiso con la verdad. Es también denunciar la violencia contra quienes documentan la guerra e invasión.
Amal Khalil no solo informaba. Dejaba memoria.
En Mujer Azadi e Historiente, creemos que contar su historia también es una forma de resistencia. Porque sin las voces de las mujeres periodistas, la verdad queda incompleta.
Justicia para Amal Khalil.