Despiden a víctimas del ataque contra una iglesia en Jordania
Miles de personas participaron en los funerales de las víctimas del atentado contra la iglesia ortodoxa de San Jorge, que causó 9 muertos y cerca de 40 heridos.

El ataque contra una iglesia en Jordania, que causó nueve muertos y cerca de 40 heridos el viernes 23 de octubre de 2026, reunió este domingo a miles de personas en la localidad de Hamoud, provincia de Karak, para despedir a ocho de las víctimas. La novena víctima, Mohammed al-Qasous, será sepultada el lunes 26 de octubre, según informó su familia. Los funerales se celebraron junto a la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, donde hombres armados dispararon contra personas que asistían a una ceremonia fúnebre.

Los ataúdes, cubiertos con banderas jordanas, fueron trasladados en procesión entre familiares, representantes religiosos y habitantes de la comunidad. El primer ministro Jafar Hassan y la Reina Rania asistieron en representación del rey Abdalá II, mientras las autoridades continuaban la búsqueda de los agresores.

Ataque contra una iglesia en Jordania durante un funeral

El tiroteo ocurrió cuando entre 170 y 200 personas se encontraban reunidas para despedir a un integrante de la comunidad. Según el sacerdote Yohanna Hamati, los primeros disparos se escucharon en el exterior del templo y provocaron que numerosos asistentes buscaran refugio dentro del edificio. Las imágenes y videos posteriores mostraron ventanas destrozadas, impactos de bala en las paredes y daños en los bancos de madera.

Sahar al-Halsa, una de las sobrevivientes, relató a Reuters que se escondió detrás de una columna cuando comenzaron los disparos. Al salir, encontró a su primo Assem gravemente herido y trató de comunicarse con él antes de que muriera.

Otro sobreviviente, Saed al-Halaseh, declaró a Associated Press que tres hombres enmascarados dispararon contra los asistentes y que algunas personas heridas volvieron a ser atacadas. Aunque las autoridades jordanas calificaron la agresión como un acto terrorista, todavía no han confirmado la identidad de los responsables ni su posible vinculación con alguna organización terrorista.

Jordania investiga el atentado y refuerza la seguridad

Tras el ataque contra una iglesia en Jordania, el rey Abdalá II visitó a personas heridas en un hospital de Karak y ordenó una investigación para identificar a los responsables. El Gobierno también decretó tres días de luto nacional y anunció una revisión de las medidas de seguridad destinadas a prevenir actos de violencia extremista.

El atentado ha generado preocupación por la protección de las minorías religiosas en Jordania, donde los cristianos representan aproximadamente entre el 2 % y el 3 % de la población. Estas comunidades mantienen una presencia histórica en el país y comparten espacios sociales y culturales con la mayoría musulmana. Entre las personas afectadas por el tiroteo también había musulmanes, según informó AFP.

La provincia de Karak ya había sufrido un episodio de violencia extremista en diciembre de 2016, cuando un ataque armado causó varias muertes.

Cristianos y musulmanes se unen para despedir a las víctimas

El ataque provocó muestras de solidaridad entre personas de distintas confesiones religiosas. En Karak, grupos de voluntarios musulmanes visitaron hospitales para entregar flores y acompañar a las familias. También se organizaron donaciones de sangre y actos de apoyo a las personas heridas.

El sacerdote Yohanna Hamati destacó la solidaridad entre ambas comunidades y recordó que el atentado afectó a personas de diferentes religiones.

«No hacemos distinción entre musulmanes y cristianos», declaró a AFP.

El papa León XIV también expresó sus condolencias durante el Ángelus del domingo 25 de octubre y manifestó su solidaridad con la comunidad ortodoxa griega y con Jordania. Por su parte, la embajadora jordana en Estados Unidos, Dina Kawar, afirmó durante una vigilia en Washington que los intentos de fomentar divisiones religiosas estaban condenados al fracaso.

La violencia contra personas reunidas para ejercer su libertad religiosa constituye una grave vulneración de los derechos humanos. Y atribuir responsabilidades colectivas a una religión sin pruebas también representa un riesgo para la convivencia. La respuesta al ataque contra una iglesia en Jordania debe centrarse en esclarecer los hechos, garantizar justicia a las familias y proteger a todas las comunidades religiosas sin discriminación. La solidaridad ciudadana ha sido inmediata, pero también corresponde a las autoridades demostrar que esa protección será efectiva.

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