Avance de hutíes en Yemen extendió su control sobre sectores estratégicos de la costa del Mar Rojo tras la captura de la ciudad portuaria de Moca y de la isla Mayun, también conocida como Perim, durante una ofensiva contra las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente que comenzó a inicios de septiembre de 2026. El avance acerca al grupo al estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta marítima fundamental entre Asia, Europa y el canal de Suez, mientras los combates han provocado cientos de muertes y desplazado a unas 46.000 personas.
Avance de hutíes en Yemen
La ofensiva permitió a los hutíes avanzar rápidamente por la costa occidental y hacerse con posiciones de alto valor estratégico. Fuentes del gobierno yemení señalaron que el grupo tomó Moca y posteriormente llegó a Mayun, ubicada en el centro de Bab el-Mandeb. También se reportaron avances sobre las islas Gran Hanish y Pequeña Hanish.
La posición de Mayun resulta especialmente relevante porque la isla divide el estrecho en dos canales de navegación. Sin embargo, su captura no significa por sí misma que los hutíes hayan cerrado la vía marítima. Su importancia radica en que amplía su capacidad para ejercer presión militar sobre el tránsito marítimo.
“Todo lo que estaba bajo nuestro control en la costa oeste ha caído”.
— Oficial militar del gobierno yemení citado por AFP.
Armas abandonadas y una guerra internacionalizada
Videos difundidos tras la retirada de las fuerzas gubernamentales muestran a combatientes hutíes inspeccionando y utilizando material militar abandonado en Moca y sus alrededores. En las imágenes aparecen vehículos blindados, camionetas equipadas con armas pesadas, piezas de artillería, municiones y vehículos resistentes a minas Oshkosh M-ATV fabricados en Estados Unidos.
Parte de este equipamiento había sido suministrado durante años por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos a fuerzas yemeníes aliadas. Las imágenes, sin embargo, no han podido ser verificadas de manera independiente en su totalidad, por lo que no permiten establecer con precisión la cantidad ni la procedencia de cada pieza.
El episodio refleja la dimensión internacional de una guerra que comenzó a agravarse en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y ampliaron su control territorial. Un año después, una coalición encabezada por Arabia Saudita intervino militarmente en apoyo del gobierno yemení. Desde entonces, Yemen quedó atrapado entre actores nacionales, potencias regionales y grupos armados respaldados desde el exterior.
Bab el-Mandeb vuelve a poner a Yemen en el centro
El avance de hutíes en Yemen tiene repercusiones que van más allá del territorio nacional. Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y forma parte de una de las principales rutas comerciales entre Asia y Europa. Su cercanía con el canal de Suez convierte cualquier amenaza sobre la navegación en un asunto de alcance internacional.
La situación es todavía más delicada debido a las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz. Una interrupción simultánea de ambas rutas podría aumentar la presión sobre los mercados energéticos y obligar a más embarcaciones a utilizar trayectos alternativos, con mayores costos y tiempos de transporte.
El impacto económico ya comenzó a reflejarse en los mercados, sobre todo, afectando a los paises del Golfo según informan ellos mismos. El petróleo Brent superó los 100 dólares por barril esta semana, mientras el temor a nuevas interrupciones del suministro energético aumenta la presión sobre los precios.
Miles de personas vuelven a pagar el costo
Mientras gobiernos y mercados observan el valor estratégico de Bab el-Mandeb, la población yemení enfrenta las consecuencias inmediatas de la ofensiva. La Organización Internacional para las Migraciones informó que unas 46.000 personas fueron desplazadas durante la nueva escalada de violencia.
La guerra de Yemen ha provocado durante años una grave crisis humanitaria. La destrucción de infraestructura, las restricciones al acceso de alimentos y medicamentos y el deterioro de los servicios básicos han afectado especialmente a las comunidades más vulnerables.
La nueva ofensiva amenaza además con interrumpir corredores humanitarios y dificultar el trabajo de organizaciones internacionales. La captura de Moca obligó a Naciones Unidas a retirar personal de sus instalaciones en la ciudad.
Una nueva escalada que exige una salida política
El avance hutí fortalece la posición del grupo y abre una nueva etapa de incertidumbre para Yemen. Arabia Saudita ha solicitado apoyo estadounidense, mientras Washington enfrenta el dilema de intervenir directamente o evitar ampliar una guerra que ya mantiene tensiones con Irán.
Estados Unidos ha advertido sobre la importancia de garantizar la libertad de navegación en el Mar Rojo, pero una nueva intervención militar podría desencadenar ataques contra sus fuerzas y profundizar el conflicto. Al mismo tiempo, Irán ha pedido el fin del bloqueo contra Yemen y la reanudación de las negociaciones, aunque persisten acusaciones sobre su apoyo militar a los hutíes.
El problema es que Yemen vuelve a ser tratado principalmente como un corredor estratégico. Sus puertos, islas y costas aparecen en el debate internacional por su valor militar y comercial, mientras millones de personas continúan viviendo las consecuencias de una guerra prolongada.
La comunidad internacional no debería esperar a que Bab el-Mandeb sea cerrado para recordar que Yemen necesita una solución política. La seguridad de las rutas marítimas importa, pero también la vida de quienes habitan las comunidades que rodean esas rutas.
Para más noticias sobre la tensión entre Arabia Saudita y los hutíes, haz clic aquí.


