Las protestas textiles en Bangladesh cumplen su tercer día este lunes 2 de noviembre de 2026. Miles de trabajadoras y trabajadores de la confección bloquearon carreteras y se enfrentaron a la policía en Daca y las principales zonas industriales del país. La exigencia de elevar el salario mínimo mensual provocó nuevas suspensiones de producción en cientos de fábricas, pese a la creación de una junta salarial por parte del Gobierno. En Mirpur, Gazipur y Ashulia, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a los manifestantes y despejar las vías.
Las movilizaciones comenzaron el sábado 31 de octubre para exigir un aumento del salario mínimo mensual de 12.500 a 30.000 takas (de 101 a 243 dólares). Aunque el Gobierno del primer ministro Tarique Rahman anunció la creación de una junta salarial de seis integrantes y algunas fábricas reabrieron, las protestas continúan en una industria que emplea a unos cuatro millones de personas y representa más del 80 % de los ingresos por exportaciones de Bangladesh.
Cientos de fábricas paralizadas por las protestas textiles en Bangladesh
Las protestas textiles en Bangladesh han provocado interrupciones en los principales centros industriales del país. Según Reuters, 679 fábricas suspendieron sus actividades el lunes después de que algunas instalaciones reanudaran brevemente sus operaciones tras los cierres del domingo. En Gazipur, más de 150 establecimientos declararon una suspensión temporal, mientras manifestantes bloquearon la autopista Daca-Tangail y otras vías estratégicas para exigir mejores condiciones laborales.
La movilización responde principalmente a la pérdida del poder adquisitivo de las familias trabajadoras. El salario mínimo, establecido en 2023, resulta insuficiente frente al encarecimiento de los alimentos, la vivienda, el transporte y la electricidad. La Oficina de Estadística de Bangladesh registró una inflación interanual del 8,34 % en septiembre de 2026, lo que incrementó las dificultades económicas de quienes dependen de las remuneraciones más bajas del sector.
La industria de la confección convierte a Bangladesh en el segundo mayor exportador mundial de prendas de vestir, después de China, y abastece a marcas internacionales como H&M, Zara, Walmart y Primark. Sin embargo, su importancia económica contrasta con los salarios y las condiciones laborales denunciadas por quienes fabrican estos productos. Las protestas plantean interrogantes sobre la distribución de los beneficios de una actividad que sostiene gran parte de las exportaciones nacionales.
Represión policial y agresiones contra periodistas en Bangladesh
Las fuerzas de seguridad han utilizado gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para retirar los bloqueos y dispersar las concentraciones. En Mirpur, Ashulia y Gazipur se registraron enfrentamientos, daños contra vehículos policiales, detenciones y golpizas. Las autoridades afirman que algunos manifestantes lanzaron piedras y provocaron incendios, aunque estos hechos no pueden atribuirse de manera colectiva a las miles de personas que participan en las protestas salariales.
En Ashulia, los operativos policiales también afectaron zonas residenciales cercanas a las fábricas. Kamona, una residente de 24 años entrevistada por AFP, denunció que agentes lanzaron gases lacrimógenos dentro del conjunto habitacional donde vive con otras familias. La presencia de niñas y niños en estos espacios plantea preocupaciones sobre la protección de la población civil y la proporcionalidad de las intervenciones policiales.
La cobertura periodística también ha enfrentado episodios de violencia. Según Prothom Alo, un reportero y un camarógrafo de Somoy TV fueron agredidos en Gazipur y su cámara resultó dañada. Además, se denunciaron ataques contra otros periodistas y el robo de teléfonos durante los disturbios. Aunque no se ha identificado a todos los responsables, estos hechos requieren investigaciones independientes que garanticen la libertad de prensa y el derecho a documentar posibles abusos.
Explotación laboral infantil en la industria textil de Bangladesh
En los videos difundidos de las protestas también se observa la presencia de niñas y niños entre los manifestantes, lo que genera preocupación por su exposición a la represión policial y al uso de gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. Su participación no demuestra que trabajen en las fábricas, pero ocurre en un país donde la explotación laboral infantil en la industria textil ha sido documentada por diversas investigaciones.
Estas investigaciones han identificado casos de trabajo infantil, salarios inferiores al mínimo legal y condiciones laborales peligrosas, especialmente en fábricas subcontratadas. También han documentado desigualdades salariales de género, pues las trabajadoras encuestadas percibían, en promedio, 2.000 takas menos al mes que sus compañeros hombres.
Mientras la industria textil genera más del 80 % de los ingresos por exportaciones de Bangladesh, millones de personas trabajadoras continúan con salarios insuficientes y condiciones laborales precarias. El Gobierno, los empresarios y las marcas internacionales deben responder por las denuncias de explotación laboral, incluida la infantil, y garantizar salarios dignos, condiciones seguras y protección de los derechos laborales. La respuesta a estas exigencias no puede limitarse a la represión policial ni a medidas que permitan mantener la producción sin resolver las desigualdades que originaron las protestas.
El Gobierno anuncia una junta salarial ante la presión de las protestas
El Gobierno del primer ministro Tarique Rahman anunció el domingo 1 de noviembre la creación de una junta salarial de seis integrantes para revisar las remuneraciones del sector. Sin embargo, las protestas textiles en Bangladesh continuaron porque la formación de este organismo no garantiza un aumento inmediato. El ministro del Interior, Salahuddin Ahmed, advirtió que las autoridades actuarían con firmeza contra quienes participaran en actividades ilícitas durante las movilizaciones, mientras las organizaciones laborales insisten en la necesidad de una solución salarial.
Babul Akhter, secretario general de la Federación de Trabajadores de la Confección e Industriales de Bangladesh y representante de los trabajadores en la junta salarial, cuestionó los bajos salarios y pidió que los fabricantes negociaran mejores precios con los compradores internacionales.
«No pueden construir un negocio a costa de trabajadores mal pagados». — Babul Akhter, dirigente sindical, en declaraciones recogidas por Reuters.
Por su parte, Mahmud Hasan Khan, presidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Vestir de Bangladesh (BGMEA), advirtió que las empresas podrían aplicar la disposición de «sin trabajo, sin salario» si las protestas continúan. Los fabricantes argumentan que enfrentan mayores costos de producción, dificultades energéticas y una menor demanda internacional. No obstante, estas circunstancias también plantean responsabilidades para las grandes marcas internacionales, cuyas políticas de compra y precios influyen en las condiciones económicas de la cadena productiva.
Las protestas textiles en Bangladesh representan una exigencia de justicia laboral en una industria que abastece a millones de consumidores internacionales. El Gobierno tiene la responsabilidad de garantizar el derecho a la protesta, investigar los posibles abusos policiales y asegurar una negociación salarial efectiva, mientras las empresas deben responder por las condiciones laborales y prevenir la explotación infantil en sus cadenas de suministro.
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