Malasia detiene a refugiados rohingya y plantea devolver a 5 mil a Myanmar

Malasia plantea devolver a 5 mil refugiados rohingya a Myanmar tras detener a 110 solicitantes de asilo que buscaban ayuda del ACNUR
Malasia plantea devolver a 5 mil refugiados rohingya a Myanmar tras detener a 110 solicitantes de asilo que buscaban ayuda del ACNUR

Malasia detuvo a 110 refugiados rohingya, entre ellos mujeres y niños, que acudieron el lunes a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Kuala Lumpur para solicitar protección tras haber sido desalojados de un asentamiento informal en Penang. Aunque posteriormente fueron liberados al comprobarse que contaban con documentación válida del ACNUR, el gobierno anunció poco después que Myanmar aceptó recibir a 5 mil refugiados procedentes de Malasia, una propuesta que ha despertado preocupación entre organismos internacionales por el riesgo que implica devolverlos a un país donde continúan enfrentando persecución y conflicto armado.

Las personas refugiadas habían viajado a la capital tras denunciar que fueron expulsadas de sus hogares por residentes locales. Su detención frente a la sede del ACNUR evidenció nuevamente la vulnerabilidad de una comunidad que, además de haber huido de la violencia en Myanmar, enfrenta un creciente clima de hostilidad en el país que durante años fue considerado uno de sus principales refugios.

Persecusión contra los refugiados rohingya

Los rohingya son una minoría musulmana originaria del estado de Rakhine, en Myanmar, donde durante décadas han sido víctimas de discriminación sistemática. La Ley de Nacionalidad de 1982 les negó el reconocimiento como ciudadanos, convirtiéndolos en una de las mayores poblaciones apátridas del mundo.

En 2017, una ofensiva militar provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas hacia Bangladesh y otros países del sudeste asiático. Naciones Unidas calificó aquellas operaciones como una posible campaña de limpieza étnica, mientras diversas investigaciones documentaron asesinatos, violencia sexual y la destrucción de aldeas.

Actualmente, Malasia alberga a más de 215 mil refugiados y solicitantes de asilo registrados ante el ACNUR, de los cuales alrededor de 126 mil son rohingya. Sin embargo, el país no ha firmado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, por lo que estas personas continúan siendo consideradas inmigrantes irregulares y permanecen expuestas a arrestos, deportaciones y restricciones para acceder a servicios básicos.

Malasia endurece su política migratoria

La polémica aumentó cuando el primer ministro, Anwar Ibrahim, afirmó que Myanmar aceptó recibir a 5 mil refugiados rohingya procedentes de Malasia. Según explicó, el Ministerio del Interior identificará a las personas que podrían formar parte del eventual retorno, mientras la Cancillería negociará los detalles con las autoridades birmanas.

El anuncio llega en medio de un incremento de los discursos de odio y la desinformación contra la comunidad rohingya. En los últimos meses también se han reportado desalojos, acoso y el cierre de escuelas comunitarias, factores que han deteriorado aún más las condiciones de vida de esta población.

«Ninguna persona debe ser enviada a un país donde sus derechos o libertades puedan estar en riesgo. Las condiciones actuales no favorecen el retorno seguro y sostenible de los refugiados procedentes de Myanmar», advirtió el ACNUR, al recordar que el conflicto y la persecución continúan en ese país.

El derecho al refugio frente a la repatriación

La detención de los 110 refugiados rohingya, seguida del anuncio de un posible retorno de 5 mil personas a Myanmar, demuestra que la crisis ha dejado de ser únicamente un asunto migratorio para convertirse en un desafío directo a la protección internacional de los derechos humanos. Aunque las autoridades malasias sostienen que buscan ordenar la gestión de los solicitantes de asilo, la posibilidad de devolver a miles de personas a un país donde persisten el conflicto armado, la persecución étnica y la falta de garantías jurídicas plantea serias dudas sobre el respeto al principio de no devolución (non-refoulement), uno de los pilares del derecho internacional de los refugiados.

Los rohingya no abandonaron Myanmar por decisión propia, sino porque fueron expulsados por décadas de discriminación, violencia y negación de su identidad. Mientras las condiciones que originaron ese éxodo continúen vigentes, cualquier intento de repatriación difícilmente podrá considerarse verdaderamente voluntario y seguro.

Para más información sobre la comunidad rohingya, da click aquí.


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