Más de 250 migrantes de la comunidad Bnei Menashe arribaron a Israel desde India

Más de 250 migrantes de la comunidad Bnei Menashe provenientes de India llegan al aeropuerto Ben Gurion en Israel como parte de un programa de reubicación del gobierno israelí
Migrantes Bnei Menashe de India llegan a Israel en programa de reubicación en el aeropuerto Ben Gurion

Llegada de Bnei Menashe a Israel ocurrió el jueves por la noche en el aeropuerto Ben Gurion, en Tel Aviv, Israel, cuando más de 250 personas provenientes de los estados de Mizoram y Manipur, en el noreste de India, aterrizaron como parte de un programa gubernamental de reubicación. Los migrantes, que afirman descender de la tribu bíblica de Manasés, fueron recibidos en medio de una operación estatal que busca trasladar a miles de integrantes de esta comunidad hacia territorio israelí hacia 2030. El hecho, ocurrido en el contexto de una política de “absorción” impulsada por el gobierno israelí, reabre el debate sobre identidad, migración y derechos humanos en una región marcada por tensiones históricas y territoriales.

Bnei Menashe: Identidad, fe y construcción de una narrativa de origen

La comunidad Bnei Menashe sostiene desde hace décadas que desciende de una de las tribus perdidas de Israel, particularmente de la tribu de Manasés. Esta narrativa ha sido clave para su reconocimiento parcial dentro de los programas de migración israelíes, aunque no ha estado exenta de controversia académica y política.

Desde la década de 1990, cientos de familias han sido trasladadas gradualmente a Israel en procesos supervisados por organizaciones como Shavei Israel, que promueve la búsqueda de comunidades judías dispersas. Sin embargo, este proceso ha sido desigual y sujeto a criterios religiosos, burocráticos y políticos que han generado incertidumbre entre los propios migrantes.

Política de absorción y estrategia migratoria del Estado israelí

El gobierno israelí aprobó el pasado mes de noviembre un plan para financiar la llegada de aproximadamente 4,600 personas adicionales de esta comunidad, bajo un programa conocido como “Operación Alas del Alba”. El objetivo declarado es reubicar a unos 6,000 miembros restantes hacia el año 2030.

Tras su llegada, los migrantes son trasladados a centros de absorción, como el ubicado en Nof Hagalil, una ciudad al norte de Israel con vista a Nazaret, donde ya existe una comunidad asentada. Estas políticas forman parte del sistema de “Aliá e Integración”, que ha sido históricamente utilizado para facilitar la llegada de comunidades judías de diversas partes del mundo.

No obstante, especialistas en migración advierten que estas estrategias no pueden analizarse únicamente desde la perspectiva humanitaria o religiosa, sino también desde su impacto político y territorial. La selección de grupos migrantes, su asentamiento y su integración responden a dinámicas estatales más amplias que influyen en la configuración demográfica del país.

Derechos humanos, territorio y tensiones geopolíticas

Diversas organizaciones de derechos humanos han señalado que las políticas migratorias israelíes no pueden separarse del contexto del conflicto israelí-palestino, sobre todo, después de la aprobación de nuevas leyes sobre asentamientos en territorios palestinos. Con la llegada de la comunidad se cuestiona su incorporación a programas estatales ocurre en un entorno donde el control territorial y la expansión de asentamientos han sido ampliamente cuestionados.

Estas organizaciones advierten que la distribución de población en determinadas regiones puede tener efectos indirectos sobre comunidades palestinas, especialmente en términos de acceso a la tierra, recursos y movilidad. En este sentido, la migración se convierte también en un elemento político dentro de una estructura más amplia de poder.

Por otro lado, la organización Shavei Israel estima que alrededor de 4,000 miembros de la comunidad ya han sido trasladados a Israel desde los años noventa, mientras que cerca de 7,000 permanecen aún en India. Este proceso gradual plantea interrogantes sobre los criterios de selección, la continuidad de las políticas de reubicación y sus implicaciones éticas.

La llegada de los Bnei Menashe a Israel abre una discusión compleja que va más allá del acto migratorio. En un mundo donde la migración suele ser atravesada por fronteras, identidades y decisiones políticas, el caso de esta comunidad invita a cuestionar quién tiene el poder de definir la pertenencia y bajo qué criterios se construyen las narrativas de origen.

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