Una niña de 6 años llamada Lian Yunzhi rompió dos veces en tres días el récord mundial femenino de velocidad para resolver el cubo Rubik 3×3. La menor, originaria de Chengdu, China, registró primero un promedio de 4.52 segundos en una competencia oficial en Wuhan y posteriormente redujo su marca a 4.27 segundos en Guangzhou, convirtiéndose en la única competidora femenina con un promedio inferior a 4.5 segundos.
Lian comenzó a resolver cubos cuando tenía cuatro años, cuando tardaba cerca de 90 segundos en completar uno. Con el tiempo ganó confianza para competir y aumentó su entrenamiento, hasta dominar más de 1,300 algoritmos de resolución.
Lian Yunzhi comenzó a competir a los 4 años en cubo Rubik
La menor, originaria de Chengdu, entrenó durante el último año entre dos y tres horas diarias y posteriormente trabajó con entrenadores profesionales en Shanghái para perfeccionar sus tiempos. Su primera marca mundial llegó en Wuhan, donde consiguió un promedio de 4.52 segundos, mientras que tres días después consiguió mejorarla en Guangzhou.
La resolución oficial de 3×3 se calcula a partir de cinco intentos, de los cuales se elimina el mejor y el peor tiempo. En Guangzhou, Lian obtuvo registros de 4.20, 4.39, 4.54, 4.02 y 4.22 segundos, que dieron como resultado el promedio oficial de 4.27 segundos.
Según su madre, Lin Yangxi, explicó que Lian era una niña introvertida, pero con el tiempo adquirió mayor confianza, mientras que su familia decidió apoyarla al ver el interés que tenía por el cubo desde pequeña.
“Era una niña introvertida. Ahora, tiene mucha confianza vaya donde vaya.”
— Lin Yangxi, madre de Lian Yunzhi.
El récord también muestra el lugar de las niñas en la competencia
El speedcubing reúne a personas de distintas edades y géneros bajo las mismas reglas, por lo que el récord femenino de Lian corresponde a una clasificación estadística y no a una competencia exclusiva para niñas o mujeres. Su resultado, sin embargo, muestra la capacidad que pueden desarrollar las niñas cuando tienen acceso a espacios de aprendizaje, competencia y entrenamiento.
La historia también invita a mirar con cuidado la presión que puede acompañar a los logros durante la infancia. El talento de una niña puede reconocerse sin convertir su rendimiento en una obligación permanente, especialmente cuando todavía necesita tiempo para jugar, descansar, explorar otros intereses y decidir qué actividades quiere continuar.
En ese sentido, celebrar el récord de Lian no debería significar exigir que otras niñas alcancen resultados similares, sino reconocer que sus capacidades no están determinadas por los estereotipos de género y que tienen derecho a desarrollarlas en condiciones que respeten su bienestar y su autonomía.
Las niñas tienen derecho a competir, destacar y ocupar espacios que durante años fueron asociados principalmente con los hombres.
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