Redadas israelíes dejan destrucción y decenas de detenidos en Palestina ocupada

Redadas israelíes: Israel detiene a decenas de personas, incluidos menores, y confisca viviendas civiles en Qalandia. El despliegue de bloques de hormigón y puestos militares profundiza la fragmentación del territorio palestino y el castigo colectivo.
Redadas israelíes masivas sacuden la Jerusalén ocupada y Cisjordania. Decenas de palestinos detenidos, incluidos menores, y edificios civiles usurpados para uso militar. Un sistema de apartheid que fragmenta el territorio con mil puestos de control

Las redadas israelíes marcaron la mañana de este lunes con una intensa y coordinada actividad militar que sacudió simultáneamente diversas zonas de la Jerusalén ocupada , incluyendo el campamento de Qalandia, Al-Ram y Kafr Aqab, así como las gobernaciones de Naplusa, Belén, Ramala y Al-Khalil (Hebrón) en la Cisjordania ocupada . Estas redadas se expandieron por horas, las fuerzas de ocupación llevaron a cabo una agresiva campaña de incursiones, allanamientos violentos y detenciones arbitrarias que han dejado a Múltiples comunidades bajo un estado de sitio de facto.

Impacto de las redadas israelíes en la población civil

Más allá de las detenciones, la incursión en el campamento de Qalandia y Kafr Aqab se ha caracterizado por la destrucción deliberada de bienes privados. Fuentes locales denuncian que los soldados, durante los allanamientos, realizaron actos de vandalismo contra las pertenencias de las familias palestinas, dejando viviendas en ruinas tras las inspecciones. En un acto de resistencia simbólica que ha cobrado relevancia, un grupo de niños de Qalandia desafió el despliegue militar izando la bandera de Palestina en medio de los callejones patrullados por la infantería.

El saldo de la jornada incluye un número considerable de arrestos. En Al-Ram, se confirmó la detención de dos jóvenes, Rami al-Fakhoury y Jaber Abu Sbeih. Por otro lado, en el campamento de Qalandiya, la situación se agravó con la detención de aproximadamente 30 residentes, entre ellos el padre del prisionero liberado Ashraf Ammar. Material gráfico captado en la zona muestra a los detenidos siendo trasladados con los ojos vendados y las manos atadas, bajo un fuerte dispositivo de seguridad.

La tensión se expandió también a Naplusa, donde las fuerzas de ocupación mantuvieron un despliegue de varias horas. Durante esta incursión, se reportó el arresto de un menor en Naplusa y de otros tres niños en Beit Ummar. Estas prácticas, sumadas al vandalismo intencional de hogares y bienes civiles, constituyen actos de castigo colectivo prohibidos por el derecho internacional y el IV Convenio de Ginebra.

Paralelamente, al norte de Ramallah, en la ciudad de Sarda, el ejército creó un puesto de control en la carretera principal cerca de la rotonda. La revisión exhaustiva de vehículos generó importantes retrasos y atascos de tráfico, afectando la movilidad de los residentes.

Estas acciones, que se han vuelto una constante en la realidad diaria de las ciudades y aldeas palestinas, continúan generando preocupación por el impacto humanitario y el aumento de las tensiones en la región. Las redadas son formas de castigo colectivo que buscan quebrar el tejido social palestino y normalizar la violencia como una realidad cotidiana bajo la ocupación.

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