Manifestantes tibetanos son detenidos durante las protestas contra la presencia del presidente chino Xi Jinping en Nueva Delhi, India, este 12 de septiembre de 2026, mientras la ciudad acoge la XVIII Cumbre de los BRICS en Bharat Mandapam. Integrantes del Congreso de la Juventud Tibetana (TYC) y otras personas manifestantes denunciaron las políticas de Beijing en Tíbet y exigieron que la situación de derechos humanos sea abordada durante el encuentro internacional.
Las movilizaciones comenzaron el viernes 11 de septiembre en distintos puntos de la capital india, incluida Majnu Ka Tila, donde cientos de integrantes de la comunidad tibetana se concentraron para expresar su rechazo a la visita del presidente chino. Este sábado, mientras el mandatario participa en las actividades de la cumbre, las protestas volvieron a colocar la cuestión tibetana frente a uno de los principales encuentros diplomáticos del Sur Global.
La jornada ocurre además mientras Xi Jinping y el primer ministro indio Narendra Modi buscan recomponer las relaciones entre sus países. Ambos dirigentes se reunieron este sábado al margen de la cumbre y abordaron la situación fronteriza, el comercio y una posible ampliación de los vínculos bilaterales.
Tibetanos son detenidos durante la visita de Xi Jinping
Las autoridades de Delhi desplegaron un amplio dispositivo de seguridad alrededor de Bharat Mandapam, sede de la cumbre. Las protestas tibetanas se desarrollaron en un momento especialmente sensible para el Gobierno indio, que busca garantizar el desarrollo de la reunión mientras intenta avanzar en una nueva etapa de diálogo con Beijing.
Reportes sobre las movilizaciones registraron detenciones de manifestantes tibetanos en las inmediaciones de Pragati Maidan. La policía había detenido previamente a personas que intentaron protestar cerca del recinto y que portaban banderas tibetanas y pancartas contra la visita de Xi.
Para la comunidad tibetana en India, la llegada del presidente chino constituye una oportunidad para volver a colocar en el debate internacional una cuestión que Beijing intenta presentar como un asunto interno. El Congreso de la Juventud Tibetana ha utilizado la visita para denunciar la nueva Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos de China, vigente desde el 1 de julio. La organización sostiene que la legislación profundiza políticas de asimilación cultural y exige su derogación.
Banderas tibetanas y consignas contra Beijing
Durante las protestas, las personas manifestantes ondearon banderas tibetanas y utilizaron consignas contra Xi Jinping. Entre los mensajes denunciaron el genocidio, la represión, la ocupación y la vulneración de derechos en el Tíbet, además del impacto ambiental de las políticas impulsadas por China en el territorio, señaladas como una forma de ecocidio.
La movilización también puso sobre la mesa cuestiones relacionadas con la libertad religiosa, la preservación de la lengua y la identidad cultural tibetanas. Para las organizaciones en el exilio, estas dimensiones forman parte de una política más amplia de control sobre la población tibetana.
“El Tíbet se enfrenta a un ecocidio: ¡Liberen al Tíbet!”
La consigna refleja otra de las preocupaciones centrales de las organizaciones tibetanas. La meseta tibetana es una región estratégica para los recursos hídricos de Asia y concentra algunos de los principales ríos del continente. Por ello, las decisiones sobre infraestructura, minería, energía y gestión del agua tienen consecuencias que trascienden las fronteras chinas.
La protesta también cuestiona la manera en que las grandes cumbres internacionales abordan los derechos humanos. Mientras los gobiernos discuten comercio, inversiones, infraestructura y cooperación económica, las comunidades afectadas por las políticas de los Estados buscan espacios para denunciar sus consecuencias.
El Tíbet frente al acercamiento entre India y China
La presencia de Xi en India tiene una importancia particular porque representa su primera visita al país desde 2019. Las relaciones bilaterales se deterioraron gravemente después del enfrentamiento fronterizo de 2020 en el valle de Galwan, que dejó soldados indios y chinos muertos. Desde entonces, ambos gobiernos han trabajado para reducir las tensiones en la frontera y recuperar los intercambios diplomáticos y económicos.
La reunión este sábado entre Modi y Xi confirma ese proceso de acercamiento. Ambos gobiernos buscan ampliar los vínculos comerciales y económicos, aunque continúan pendientes cuestiones fronterizas y profundas diferencias estratégicas.
En este escenario, la cuestión tibetana puede quedar relegada frente a los intereses diplomáticos de Nueva Delhi. India mantiene desde hace décadas una relación particular con la comunidad tibetana en el exilio, pero también necesita gestionar sus vínculos con una de las principales potencias económicas y militares de Asia.
El dilema evidencia una tensión frecuente en la política internacional. Hablar de derechos humanos en otros países también implica mantener presentes esas demandas dentro del propio territorio y frente a los gobiernos con los que se establecen acuerdos. Las denuncias de las comunidades tibetanas forman parte de esa discusión y no deberían desaparecer de la agenda por razones diplomáticas, económicas o estratégicas.
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