Ataques con drones en Sudán matan a cientos de personas
Captura de pantalla de video sobre el ataque al mercado en Abyei por parte del ejército sudanés

Los ataques con drones en Sudán, por parte del Ejército sudanés causaron la muerte de más de 300 personas en Abyei y Kordofán Occidental entre el domingo 18 y el lunes 19 de octubre de 2026, según reportes del Observatorio de la Guerra de Sudán y autoridades locales. Los bombardeos alcanzaron el mercado de Amiet, en Abyei, una región fronteriza disputada entre Sudán y Sudán del Sur. Las autoridades locales atribuyeron los ataques al Ejército sudanés, mientras que una fuente militar confirmó a la BBC que sus fuerzas atacaron el mercado bajo el argumento de que abastecía de combustible a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).

Ataques con drones en Sudán golpean un mercado y un funeral

El lunes 19 de octubre, alrededor de las 11:30 horas locales, un ataque alcanzó el mercado de Amiet, en Abyei. El balance de fallecidos aumentó de 73 a 153 personas, según confirmó la ministra de Información de la región, Yohana Akol Ngor, a Reuters y Associated Press. El bombardeo provocó incendios que afectaron edificios cercanos y dificultaron la recuperación de los cuerpos.

La BBC verificó imágenes satelitales que mostraban construcciones incendiadas, además de videos con columnas de humo y varios focos de fuego. Estas pruebas confirman los daños, pero no determinan por sí solas quién ejecutó el ataque. Aun así, autoridades locales señalaron al ejército sudánes.

La noche anterior, otros bombardeos en Kordofán Occidental alcanzaron a personas que viajaban a un funeral cerca de Al-Dabab y un mercado en Al-Mujlad. Según el Observatorio de la Guerra de Sudán, 145 personas murieron en el camión que transportaba a los asistentes al sepelio y otras cinco fallecieron cuando un proyectil impactó una carpa funeraria. También se reportaron 150 personas heridas, mientras continuaba la incertidumbre sobre las víctimas del mercado de Al-Mujlad.

Abyei, una región disputada y estratégica

Abyei permanece en disputa entre Sudán y Sudán del Sur desde la independencia sursudanesa en 2011. Su riqueza petrolera y ubicación estratégica han alimentado las tensiones entre ambos países. Tras el ataque al mercado, el Gobierno sursudanés convocó al embajador de Sudán para presentar una protesta formal, ante el temor de que la violencia se extienda a través de la frontera.

Aunque la presencia de fuerzas de paz de Naciones Unidas busca contribuir a la estabilidad, la población continúa expuesta a los enfrentamientos. El ejército sudanés sostiene que no ataca a civiles, aunque afirma que puede actuar cuando considera que hay combatientes de las RSF entre ellos. Sin embargo, el derecho internacional humanitario exige distinguir entre objetivos militares y civiles, adoptar precauciones y evitar ataques cuyos daños civiles previsibles sean desproporcionados respecto de la ventaja militar esperada.

La población civil sigue atrapada en una guerra que lleva más de tres años y que enfrenta al Ejército sudanés con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). A los combates se suman las tensiones con Sudán del Sur por el control de territorios y recursos petroleros, mientras millones de personas sufren las consecuencias de una de las peores crisis humanitarias del mundo.

La crisis humanitaria exige investigaciones independientes

Médicos Sin Fronteras informó que el hospital Ameth Bek recibió a más de 20 pacientes heridos en Abyei, incluidos casos críticos y personas con quemaduras. Christian Lindauer, director de la organización en el hospital, confirmó que el personal prestaba atención quirúrgica y servicios de emergencia.

El hospital Ameth Bek en la ciudad de Abyei ha estado atendiendo a los heridos en el ataque del lunes en el mercado.
El hospital Ameth Bek en la ciudad de Abyei ha estado atendiendo a los heridos en el ataque del lunes en el mercado. Foto: Médicos Sin Fronteras.

La violencia agrava una crisis humanitaria en la que alrededor de 20 millones de personas afrontaban hambre aguda, según Naciones Unidas. El portavoz Stéphane Dujarric también advirtió sobre los ataques con drones que matan a civiles, incluidos menores, y perjudican servicios esenciales.

La guerra comenzó en abril de 2023, tras la ruptura entre los mandos militares durante un proceso de transición política que debía conducir a un gobierno civil. Desde entonces, el ejército y las RSF se disputan el control territorial y los recursos del país. El creciente uso de drones, junto con el suministro de armas por actores extranjeros, amplía los riesgos para las comunidades atrapadas en los combates.

Las muertes en Abyei y Kordofán Occidental requieren investigaciones independientes que determinen las circunstancias de los ataques y las responsabilidades correspondientes. También resulta indispensable garantizar el acceso humanitario y proteger a quienes documentan posibles violaciones. La defensa de los derechos humanos exige que las denuncias se investiguen con pruebas y que las víctimas tengan acceso a la justicia.

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