Cinco palestinos murieron y al menos cuatro más resultaron heridos tras una nueva jornada de violencia en la Cisjordania ocupada, donde colonos israelíes y fuerzas israelíes protagonizaron ataques separados que dejaron una nueva estela de víctimas civiles. Cuatro palestinos fueron asesinados en la aldea palestina de Tell, al suroeste de Nablus, mientras que un quinto palestino murió por las heridas sufridas tras recibir disparos en un puesto de control militar en Jerusalén Este ocupada.
De acuerdo con el Ministerio de Salud palestino, el ataque más letal ocurrió en la localidad de Tell, donde colonos israelíes irrumpieron en la comunidad y atacaron viviendas palestinas. Habitantes del lugar denunciaron que, tras la llegada de las fuerzas israelíes, soldados abrieron fuego con munición real durante los enfrentamientos, provocando la muerte de cuatro jóvenes palestinos y dejando a otros cuatro heridos, tres de ellos en estado grave. El ataque fue captado en video.
Una nueva escalada en torno a los asentamientos en Cisjordania
El Ejército israelí informó que desplegó tropas en las inmediaciones del asentamiento ilegal de Havat Gilad, argumentando que un grupo de palestinos había atacado a ciudadanos israelíes que realizaban senderismo en la zona y que uno de ellos habría arrebatado el arma a un guardia de seguridad para abrir fuego.
Medios israelíes informaron que un colono murió y otras tres personas resultaron heridas durante ese incidente. Posteriormente, el Ejército impuso un cerco sobre Nablus y la localidad de Tell, restringiendo el movimiento de miles de residentes palestinos.
Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, los asentamientos israelíes establecidos en Cisjordania son considerados ilegales por la comunidad internacional en virtud de la Cuarta Convención de Ginebra y múltiples resoluciones de Naciones Unidas. Diversos organismos de derechos humanos han advertido que la expansión de estos asentamientos ha incrementado los ataques de colonos contra comunidades palestinas, muchas veces bajo la protección o con la presencia de las fuerzas israelíes.
Otro palestino asesinado en Jerusalén ocupada
En un hecho separado, la Gobernación de Jerusalén confirmó la muerte de Khalil Rashad Hamed al-Rashq, de 47 años, quien había recibido disparos por parte de soldados israelíes en el puesto de control del campamento de refugiados de Shuafat, al noreste de Jerusalén ocupada.
Las autoridades palestinas denunciaron además que Israel mantiene retenido su cuerpo, una práctica ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales al considerar que vulnera el derecho de las familias a recuperar y sepultar dignamente a sus seres queridos.
Horas antes, también se reportó que un palestino fue apuñalado por un colono israelí en la zona de Al-Mu’arrajat, al noroeste de Jericó, cuando su vehículo sufrió una avería. El hombre resultó herido tras ser atacado por la espalda, según relataron testigos locales.
Aumenta el número de víctimas en 2026
Con estas muertes, el Ministerio de Salud palestino informó que 86 palestinos han perdido la vida en Cisjordania ocupada desde el inicio de 2026. De ese total, 65 fueron asesinados por fuerzas israelíes y 21 por colonos israelíes, cifras que reflejan un incremento sostenido de la violencia en el territorio ocupado.
Diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos han documentado durante los últimos años un aumento de los ataques de colonos contra comunidades palestinas, incluyendo incendios de viviendas, agresiones físicas, destrucción de cultivos y ataques armados. Numerosos informes también han señalado la falta de investigaciones efectivas y la escasa rendición de cuentas por estos hechos.
La nueva masacre en Tell vuelve a colocar el foco sobre la situación de la población palestina en la Cisjordania ocupada, donde la combinación de incursiones militares, expansión de asentamientos y ataques de colonos continúa generando un escenario de violencia casi cotidiana.
Mientras Israel sostiene que sus operaciones responden a motivos de seguridad, organizaciones internacionales y expertos en derechos humanos han advertido reiteradamente sobre el uso excesivo de la fuerza, la protección insuficiente de la población civil palestina y la creciente impunidad frente a los ataques perpetrados por colonos.
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