Este domingo 25 de octubre de 2026 se celebraron elecciones en Serbia, cuyos resultados marcaron una transformación política después de que Aleksandar Vučić reconociera la derrota del Partido Progresista Serbio (SNS) frente a la Lista Estudiantil, una candidatura opositora respaldada por el movimiento universitario que encabezó casi dos años de protestas contra la corrupción. Los resultados preliminares apuntan a una mayoría parlamentaria para la oposición y al fin de 14 años de dominio político del SNS.
Miles de serbios salieron a las calles de Belgrado para celebrar los resultados con banderas serbias, música, pancartas, simbolos religiosos y fuegos artificiales. Las concentraciones también se extendieron a Novi Sad, donde comenzaron las protestas estudiantiles tras el derrumbe de una marquesina ferroviaria en noviembre de 2024.
Vučić reconoció la derrota durante una comparecencia ante sus simpatizantes en la sede del SNS, aunque advirtió que todavía no se conocían los resultados definitivos.
«Todavía no tenemos los resultados finales… Está claro que hemos perdido estas elecciones» — Aleksandar Vučić, durante su comparecencia en Belgrado.
Elecciones en Serbia otorgan la mayoría parlamentaria al movimiento estudiantil
Según las proyecciones preliminares, la Lista Estudiantil obtendría entre 135 y 140 de los 250 escaños de la Asamblea Nacional, frente a aproximadamente 105 de la coalición encabezada por el SNS. La jornada también registró una elevada participación electoral, con largas filas en centros de votación de distintas ciudades y comunidades serbias en el extranjero.
La Lista Estudiantil reunió a profesionales de distintos sectores, entre ellos personal médico, docentes, académicos, artistas y figuras del deporte. Su principal candidato, Ilija Srđanović, encabezó una propuesta centrada en combatir la corrupción, fortalecer la independencia institucional y reducir la influencia de los partidos políticos sobre los medios públicos.
El movimiento consiguió atraer a sectores opositores que durante años habían permanecido divididos. Sin embargo, la diversidad política de sus integrantes también plantea desafíos para la formación de un Gobierno y la aprobación de reformas, especialmente en asuntos como la integración europea, las relaciones con Rusia y la situación de Kosovo.
De la tragedia de Novi Sad a las protestas contra el Gobierno
El movimiento que transformó las elecciones en Serbia surgió el 1 de noviembre de 2024, cuando una marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad se desplomó y provocó la muerte de 16 personas. La tragedia generó cuestionamientos sobre la seguridad de las obras públicas, la supervisión gubernamental y las irregularidades administrativas relacionadas con la infraestructura ferroviaria.
Las primeras manifestaciones exigieron una investigación transparente y responsabilidades por las muertes. Posteriormente, las protestas se extendieron a universidades y ciudades de todo el país, donde estudiantes y organizaciones civiles denunciaron la corrupción institucional, la concentración del poder y las presiones contra quienes cuestionaban al Gobierno. El SNS rechazó reiteradamente las acusaciones de corrupción.
Durante casi dos años, las movilizaciones reunieron a personas de distintas generaciones y profesiones hasta convertirse en uno de los principales desafíos políticos para Vučić. La convocatoria de elecciones anticipadas permitió trasladar las demandas de las calles a las urnas, mientras las familias de las personas fallecidas continuaron con sus exigencias de justicia y rendición de cuentas.
El fin de 14 años de dominio político abre una nueva etapa en Serbia
Desde 2012, el Partido Progresista Serbio (SNS) había mantenido una posición dominante en la política nacional, primero con Aleksandar Vučić como primer ministro desde 2014 y posteriormente como presidente a partir de 2017. El exmandatario renunció a la Presidencia para buscar convertirse nuevamente en primer ministro, pero reconoció la derrota de su partido tras 14 años de dominio político. Durante ese periodo, sus gobiernos promovieron inversiones en infraestructura y aumentos salariales, aunque también enfrentaron críticas por la concentración del poder, las condiciones de competencia electoral y la falta de independencia de los medios de comunicación.
Entre los compromisos de la Lista Estudiantil figuran investigar los abusos cometidos durante las protestas, combatir la corrupción y reformar la radiotelevisión pública. Organizaciones civiles también han reclamado garantías para la libertad de prensa, la independencia judicial y la protección de los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres y de las minorías.
Las elecciones en Serbia representan una oportunidad para transformar las instituciones cuestionadas durante las movilizaciones. Sin embargo, la victoria electoral no garantiza que desaparezcan las prácticas denunciadas ni sustituye las investigaciones pendientes por la tragedia de Novi Sad. La nueva mayoría parlamentaria tendrá la responsabilidad de responder a las exigencias ciudadanas mediante reformas verificables, transparencia y mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
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