Una instalación en la plaza Tajrish, en Teherán, representa al presidente estadounidense Donald Trump encerrado en una celda ficticia, en una puesta en escena que busca ridiculizarlo y denunciar los ataques de Estados Unidos contra Irán.
El montaje, presentado el 21 de octubre, muestra a un actor caracterizado como Trump tras unos barrotes, junto a una cama y un retrete. Mientras reproduce los gestos característicos del presidente estadounidense y el baile del mandatario, una pantalla proyecta imágenes de niñas y niños asesinados, así como de un bombardeo contra una boda en Sirik, en el sur de Irán.
El lema de la representación, «No ver esta escena es un delito», invita a observar las consecuencias humanas de los ataques. Según la agencia EFE, algunas personas se burlaron del personaje, otras lo insultaron y varias se detuvieron para grabarlo, lo que provocó congestión vehicular cerca de la plaza.
La sátira a Donald Trump
La instalación en Teherán también alude al bombardeo de una boda en Sirik, ocurrido en septiembre, que según la información difundida por EFE causó cinco muertes y 68 personas heridas. Las imágenes refuerzan la denuncia de las consecuencias de las operaciones militares, aunque la atribución de responsabilidades requiere investigaciones independientes.
Las reacciones también incluyeron humor. Un grupo de escolares pidió al falso Trump que atacara Irán para suspender sus exámenes. Otros transeúntes gritaron “¡Tío Trump, date la vuelta!” para conseguir que el actor mirara hacia ellos y poder fotografiarlo o grabarlo, mientras otro ciudadano le pidió que reabriera la lotería de visados para que los iraníes tuvieran la opción de emigrar a Estados Unidos.
También coincide con los nuevos esfuerzos para reanudar las negociaciones entre Washington y Teherán. El 21 de octubre llegó a la capital iraní Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán y mediador entre ambos países. Según EFE, las autoridades iraníes afirmaron que no tenían un mensaje nuevo para Estados Unidos y exigieron el cumplimiento de sus condiciones para recuperar la confianza.
La confrontación tiene consecuencias que trascienden a ambos gobiernos, especialmente por los riesgos para la población civil y la seguridad regional. La sátira cuestiona a Trump, pero no sustituye la verificación de los ataques denunciados ni las investigaciones necesarias para determinar posibles violaciones del derecho internacional humanitario.
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