Atentado suicida en mezquita cercana a una comisaría en Pakistán dejó al menos 21 personas sin vida y más de 80 heridas este viernes 18 de septiembre en Kohat, distrito de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste del país, después de que un vehículo cargado de explosivos impactara contra una mezquita situada dentro de un complejo policial durante las oraciones del viernes. La explosión fue seguida por un ataque armado contra las instalaciones de seguridad. La mayoría de las víctimas eran agentes de policía que se encontraban en la mezquita.
Atentado suicida en mezquita cercana a una comisaría en Pakistán
El atentado suicida en mezquita cercana a una comisaría en Pakistán ocurrió en un complejo que alberga unidades policiales y departamentos dedicados a operaciones antiterroristas. De acuerdo con las autoridades, varios hombres armados intentaron irrumpir en el recinto después de la explosión, lo que desencadenó un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
El jefe de la policía provincial, Zulfiqar Hameed, informó que un vehículo cargado de explosivos fue utilizado en el ataque. Las autoridades señalaron inicialmente que al menos siete hombres armados participaron en la incursión y que seis murieron durante el enfrentamiento. El recinto sufrió graves daños y parte de uno de sus muros se derrumbó.
“La explosión se escuchó a gran distancia”, relataron residentes citados por medios locales, mientras los equipos de emergencia buscaban a personas entre los escombros.
La escena posterior mostró una mezquita parcialmente destruida, con ladrillos, hormigón y cables entre los restos del edificio. Los equipos de rescate trasladaron a las personas heridas a hospitales de Kohat mientras continuaban las operaciones de seguridad en el área.
La violencia golpea nuevamente a Khyber Pakhtunkhwa
El atentado se produce en una región que durante años ha estado marcada por la violencia de grupos armados, particularmente en Khyber Pakhtunkhwa, provincia fronteriza con Afganistán.
La zona ha registrado un incremento de ataques contra policías y fuerzas de seguridad. Un día antes del atentado, una bomba colocada al costado de una carretera mató a seis integrantes de las fuerzas de seguridad en el distrito de Hangu. Al mismo tiempo, las autoridades pakistaníes informaron de operaciones contra militantes en diferentes puntos de la provincia.
El contexto no puede separarse de la ruptura, a finales de 2022, de un alto el fuego entre Islamabad y el Tehrik-e-Taliban Pakistan, conocido como TTP o talibanes pakistaníes. Desde entonces, el grupo y organizaciones vinculadas han mantenido una campaña de ataques contra objetivos estatales y de seguridad.
Uno de los antecedentes más graves ocurrió en enero de 2023, cuando un atacante suicida detonó explosivos dentro de una mezquita en un complejo policial de Peshawar, dejando más de un centenar de personas muertas. La violencia del TTP también agravó las tensiones con Afganistán y, en 2026, Pakistán lanzó ataques aéreos contra territorio afgano, acusando a Kabul de permitir operaciones del grupo. Los talibanes rechazaron las acusaciones y condenaron los ataques que causaron la muerte de afganos.
La disputa entre Pakistán y Afganistán vuelve al centro del conflicto
La violencia también profundiza las tensiones entre Pakistán y las autoridades talibanas en Afganistán. Desde hace años, Islamabad acusa a las autoridades talibanas de permitir que integrantes del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) utilicen territorio afgano para organizar ataques contra Pakistán, mientras los talibanes rechazan estas acusaciones. Aunque el TTP y los talibanes afganos son organizaciones distintas, mantienen vínculos ideológicos e históricos que han complicado la cooperación fronteriza y de seguridad entre ambos países.
En medio de estas tensiones, la autoría del atentado presentó versiones cambiantes durante las primeras horas. Inicialmente, ningún grupo reivindicó el ataque suicida contra la mezquita cercana a una comisaría, aunque las autoridades dirigieron las sospechas hacia el TTP. Posteriormente, Al Jazeera informó que una facción vinculada al grupo asumió la responsabilidad. Mientras la investigación continúa para determinar quién organizó y ejecutó el ataque, el primer ministro Shehbaz Sharif condenó el atentado y ordenó acelerar las labores de rescate, en tanto que el presidente Asif Ali Zardari responsabilizó públicamente al TTP.
El atentado evidencia nuevamente los riesgos que enfrenta la población civil en medio de la violencia armada y las tensiones políticas de la región. La población de Khyber Pakhtunkhwa ha vivido durante años entre amenazas de grupos insurgentes y respuestas estatales que, aunque buscan contener la violencia, también generan consecuencias sociales y humanitarias.
La mezquita, un espacio destinado a la oración, terminó convertida en escenario de un ataque que dejó a personas atrapadas entre explosivos y enfrentamientos, reflejando el alto costo de esta violencia para las comunidades afectadas.
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