Niñas y niños desplazados se reunieron entre tiendas de campaña en la Ciudad de Gaza para ver dibujos animados como parte del proyecto “Little Wings”, una iniciativa de cine móvil del Masharawi Fund for Films and Filmmakers que lleva proyecciones, juegos y música a refugios y campamentos de la Franja.
Para miles de menores palestinos, actividades cotidianas como acudir al cine, jugar o reunirse en un espacio seguro se han convertido en acontecimientos excepcionales. Frente a una pantalla, encuentran durante unos minutos un espacio de entretenimiento y alivio en medio del desplazamiento, la destrucción y los ataques.
Cine entre tiendas y una infancia desplazada
“Little Wings” instala pantallas portátiles en comunidades desplazadas y zonas afectadas por la destrucción para acercar películas y dibujos animados a la infancia. La iniciativa busca ofrecer un espacio recreativo y de apoyo psicológico, especialmente después de años de interrupciones en la educación, falta de electricidad y pérdida de espacios culturales.
El Masharawi Fund explica que sus proyectos buscan acercar el cine a la población de Gaza, particularmente a niñas y niños. Después del festival infantil “We Love Life Tomorrow”, realizado entre noviembre y diciembre de 2025, la organización decidió continuar las proyecciones mediante el cine itinerante “Little Wings” en las zonas de la Franja donde es posible desarrollar estas actividades.
Una película no puede devolverles una casa o una escuela, pero durante unos minutos permite que la infancia vuelva a ocupar el centro.
Sin embargo, estas actividades no deben confundirse con una respuesta suficiente a la emergencia. El entretenimiento puede brindar alivio, pero no sustituye el derecho a una vivienda segura, educación, atención médica, alimentación y protección.
Niñas y niños desplazados: crecer bajo condiciones extremas en Gaza
La emergencia sanitaria también amenaza de manera particular a la infancia. La OMS alertó sobre el deterioro de la calidad del agua y el incremento de enfermedades asociadas con las deficientes condiciones de saneamiento. En este contexto, niñas y niños desplazados enfrentan situaciones que pueden comprometer su salud, desarrollo y bienestar, especialmente debido a la precariedad de los espacios en los que se encuentran.
Las viviendas dañadas, las tiendas deterioradas y los espacios de desplazamiento saturados exponen a niñas y niños a condiciones ambientales peligrosas. A ello se suman los riesgos asociados con la temporada de lluvias, que, según OCHA, puede incrementar la incidencia de inundaciones, enfermedades, desnutrición y complicaciones relacionadas con el frío, afectando de manera particular a los grupos más vulnerables. Estas condiciones materiales adversas profundizan la situación de vulnerabilidad de la infancia y dificultan el acceso a entornos seguros y adecuados para su desarrollo.
El deterioro de las condiciones de vida también ha afectado el acceso a la educación y a espacios que favorecen el aprendizaje, la creatividad y el desarrollo emocional de niñas y niños. OCHA reportó que las organizaciones humanitarias continuaron distribuyendo materiales escolares y apoyando el regreso de estudiantes de último grado para presentar sus exámenes. Estas iniciativas muestran que, incluso en medio de la devastación, las comunidades y las organizaciones humanitarias buscan preservar la continuidad educativa y mantener espacios que permitan a la infancia sostener cierta estabilidad en su vida cotidiana.
El derecho a jugar también es un derecho
La imagen de niñas y niños reunidos frente a una pantalla recuerda que la infancia palestina no puede reducirse a las cifras de desplazamiento, destrucción o asistencia humanitaria. Son niñas y niños con derecho a jugar, aprender, imaginar y crecer en condiciones de seguridad y dignidad. En este sentido, el acceso al cine y a otros espacios culturales adquiere una importancia que va más allá del entretenimiento: permite preservar momentos de encuentro, expresión y normalidad en medio de una realidad marcada por la violencia y la incertidumbre.
“Little Wings” representa una forma de resistencia cultural y comunitaria frente a estas circunstancias. El proyecto busca mantener vivo un espacio para la imaginación cuando la vida cotidiana está dominada por la supervivencia y parte de su propósito es garantizar que la población infantil pueda acceder al cine en distintas zonas de la Franja de Gaza. Esta iniciativa responde también a la perspectiva del Masharawi Fund, que plantea que la reconstrucción psicológica debe acompañar a la reconstrucción material de Gaza, reconociendo que recuperar espacios para la infancia también forma parte de la tarea de reconstruir la vida comunitaria.
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