Talibanes disparan contra manifestantes en Herat tras detenciones masivas de mujeres afganas

La represión talibán deja heridos durante una protesta contra los arrestos de mujeres afganas por supuestas infracciones al código de vestimenta talibán en Herat, Afganistán
La represión talibán deja heridos durante una protesta contra los arrestos de mujeres afganas por supuestas infracciones al código de vestimenta talibán en Herat, Afganistán

HERAT, AFGANISTÁN. Decenas de hombres y mujeres afganas salieron a las calles de la ciudad de Herat el 9 de junio para protestar contra las detenciones de mujeres afganas acusadas por los talibanes de incumplir las normas de vestimenta impuestas por el régimen. La respuesta de las autoridades de facto fue la represión: disparos contra manifestantes, golpizas, nuevos arrestos y denuncias de uso excesivo de la fuerza contra una movilización que exigía “educación, trabajo y libertad”.

Según medios afganos, organizaciones de derechos humanos y testimonios recogidos por periodistas locales, las protestas estallaron tras varios días de redadas dirigidas contra mujeres afganas en Herat. Las detenciones comenzaron después de que el Departamento para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio emitiera una nueva directiva que endurece aún más las restricciones sobre la vestimenta femenina, imponiendo en la práctica el uso obligatorio de la burka.

Videos difundidos en redes sociales muestran a manifestantes corriendo mientras se escuchan disparos y consignas en defensa de los derechos de las mujeres. En otros videos, hombres armados identificados como miembros de las fuerzas talibanes golpean a personas que participaban en la protesta. Testigos presenciales afirmaron que varias personas resultaron heridas y que se produjeron nuevos arrestos durante la dispersión de la manifestación.

Algunas fuentes locales señalaron incluso la posible muerte de una persona durante la represión. Sin embargo, esta información no ha podido ser verificada de manera independiente. Las autoridades talibanes negaron haber utilizado fuego real contra los manifestantes y rechazaron las denuncias de detenciones masivas.

Debido a las restricciones impuestas a la prensa independiente y a la falta de acceso de observadores externos, no existe hasta el momento una cifra oficial y verificable de personas heridas o asesinadas.

Mujeres afganas perseguidas por su forma de vestir

La protesta fue detonada por una campaña de arrestos contra mujeres acusadas de no portar un “hiyab adecuado”. De acuerdo con la organización Femena, con sede en Estados Unidos, al menos 48 mujeres fueron detenidas en Herat durante los últimos días.

Para Zubaida Akbar, directora de programas para Afganistán de Femena, estas acciones constituyen una forma de persecución sistemática por motivos de género.

“Esto no es simplemente la aplicación de un código de vestimenta. Forma parte de una estrategia para sembrar miedo y expulsar a las mujeres de los espacios públicos”, denunció la activista afgana.

Diversos testimonios recogidos por el periódico afgano Hasht-e Subh señalan que muchas de las mujeres arrestadas ya llevaban prendas amplias y velos que cubrían cabello y cuello. Algunas fueron obligadas a subir a vehículos por la fuerza, mientras que otras fueron golpeadas durante las detenciones. Varias testigos relataron que incluso mujeres mayores sufrieron agresiones y algunas llegaron a desmayarse debido al miedo.

Herat ha sido históricamente una de las provincias afganas donde muchas mujeres utilizaban el manteau, un abrigo largo acompañado por un velo tradicional. Sin embargo, las nuevas disposiciones locales buscan imponer el burka como única vestimenta aceptable para las mujeres en espacios públicos.

La ONU expresa preocupación por la escalada represiva

La reacción internacional no se hizo esperar. El relator especial de Naciones Unidas para Afganistán, Richard Bennett, condenó públicamente el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes aparentemente pacíficos.

Asimismo, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) manifestó su preocupación por los arrestos de mujeres en Herat y advirtió que estas acciones plantean graves problemas de derechos humanos.

Durante una sesión celebrada esta semana en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, Georgette Gagnon, representante especial adjunta de la ONU para Afganistán, confirmó que se han producido decenas de detenciones relacionadas con las nuevas normas de vestimenta. También alertó sobre el cierre de al menos seis espacios destinados a mujeres en Herat desde marzo y la suspensión de programas que les permitían generar ingresos.

Estas medidas forman parte de una ofensiva más amplia contra los derechos de las mujeres afganas. Desde que los talibanes recuperaron el poder en agosto de 2021, las niñas tienen prohibido estudiar más allá de la educación primaria, mientras que las mujeres enfrentan restricciones para trabajar, viajar sin acompañante masculino, participar en la vida pública e incluso acceder a determinados espacios sociales.

Cinco años de exclusión sistemática

A pocos meses de cumplirse cinco años del regreso de los talibanes al poder, organizaciones de derechos humanos denuncian que Afganistán se ha convertido en uno de los lugares más restrictivos del mundo para las mujeres y las niñas.

La denominada ley de moralidad aprobada en 2024 y modificada más agresivamente en 2026 obliga a las mujeres a cubrir completamente su cuerpo y rostro en espacios públicos y les prohíbe utilizar ropa considerada “ajustada”, “transparente” o “inapropiada”. Aunque la normativa no menciona expresamente el burka, numerosos observadores sostienen que las autoridades locales utilizan la ley para imponer esa prenda como estándar obligatorio.

La represión también ha alcanzado a activistas, periodistas y defensoras de derechos humanos, muchas de las cuales han sido detenidas, desaparecidas temporalmente o forzadas al exilio.

Mientras tanto, activistas afganas cuestionan los intentos de algunos actores internacionales de normalizar relaciones con el régimen talibán. La reciente invitación de la Unión Europea a una delegación talibán para abordar cuestiones migratorias ha generado preocupación entre integrantes de la diáspora afgana, quienes consideran que este tipo de contactos pueden contribuir a legitimar a un gobierno acusado de violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Las calles como espacio de resistencia

A pesar del miedo, la protesta de Herat representa uno de los actos de resistencia pública más significativos registrados en Afganistán durante los últimos meses. Las consignas de “Educación, trabajo y libertad” resonaron en una ciudad donde las mujeres enfrentan crecientes intentos de ser expulsadas de la vida pública.

Cada manifestación, cada testimonio y cada denuncia desafían el silencio que las autoridades intentan imponer. En Herat, las mujeres afganas continúan reclamando derechos fundamentales que les han sido arrebatados, recordando al mundo que la lucha por la libertad no ha desaparecido, incluso bajo las condiciones más adversas.

Desde Mujer Azadi, seguimos amplificando las voces de quienes resisten. Porque la memoria, la dignidad y la libertad de las mujeres afganas no pueden ser borradas por decretos, amenazas ni armas.

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